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Vuelve la magia

24 junio, 2014

Comienzo a poner las alforjas sobre los lomos de Tatacoa mientras la calle alborotada de coches me hace estar más acelerado de lo normal . Estoy en el centro de Bogotá, y hoy dejo atrás esta inmensa ciudad para dirigirme hacia norte, al encuentro con el mar Caribe.

He pasado aquí más días de lo que esperaba, la visita de Álvaro para rodar el documental de “Horizonte Norte” y el trámite de la visa americana me han tenido disfrutando de esta ciudad en lo que pensaba iba a ser una caótica estadía.

David me ofreció su casa con las llaves en mi mano, un antiguo compañero de trabajo al que hacía muchos años que no veía pero que me abrió los brazos con todas las atenciones necesarias para que cualquiera se sienta como en casa en una capital loca como esta. Desde su azotea se no se respira aire puro, pero se siente la brisa correr por los tejados mientras el sol te calienta elrostro.

David Meilan es un viejo amigo de España afincado en Bogotá

David Meilan es un viejo amigo de España afincado en Bogotá

Otro eslabón fundamental en esta cadena de comodidad ha sido Diego, quien viviendo en Soacha, a las afueras de Bogotá, me atendió tanto a mi llegada como a mi salida de la gran ciudad. Es, sin duda, la mejor compañía para pedalear por las calles de la capital colombiana y un magnífico anfitrión.

Diego Medina vive en Soacha y disfruto de su hospitalidad en esta ciudad.

Diego Medina vive en Soacha y disfruto de su hospitalidad en esta ciudad.

Luisa, Andrea, Diego, July, Fernando… también gracias a ellos me he podido encontrar como si de mi ciudad se tratase.

Y es que si algo resalto de Colombia, por encima de todo, es que las personas son lo más hospitalario que he encontrado en el camino. Siento rabia por la imagen que existe de puertas a fuera, es cierto que se vivieron tiempos muy complicados aquí, pero como digo siempre, los países no son la política que ejercen cuatro gatos, la esencia de los países, más allá de sus paisajes también, se encuentra en las personas que habitan en ellos.

Gerardo Flores me encuentra pedaleando en la carretera y me acompaña unos cuantos kilómetros para conversar.

Gerardo Flores me encuentra pedaleando en la carretera y me acompaña unos cuantos kilómetros para conversar.

Mientras reparto toda la carga por las alforjas de Tatacoa un hombre se acerca a mi para preguntarme a donde me dirijo con una bicicleta tan cargada. Y esto para que sirve, como duermes, donde comes…todas esas preguntas que comienzo a responder mecánicamente cuando me encuentro pedaleando, pero que hoy me agrada contestar, hoy estoy reanudando el viaje y estas preguntas me hacen recordar que no hay miedo en dejar atrás la comodidad que me ofrecieron aqui. De pronto desaparece, cruza la calle y se mete en la tienda donde trabaja que esta al frente. Cuando regresa me dice sonriente –Toma, he visto que no tienes una luz en tu bicicleta- Regresa la magia de viaje, aun no he dado la primera pedalada para abandonar esta ciudad y ya siento despertar en las personas su auténtica esencia.

Salir de Bogota, a pesar de la no fluidez del tráfico, es siempre tarea mas o menos agradable ya que se encuentra a 2600msnm y prácticamente a todas las direcciones donde te dirijas tienes de bajar. Asi que, a pesar de que hoy llueve, salgo rumbo al norte con ganas de volver a la carretera. Estoy empapado, y hace un poco de frío, pero se que unos pocos kilómetros después me enfrentaré al calor de los valles y saboreo esta brisa contra mi cuerpo mojado con el mejor de los escalofríos.

Cuando he dejado el bullicio de la ciudad a mis espaldas y los pueblos comienzan a separarse por algunos kilómetros de campos llenos de vacas, paro a beber un tinto (café solo) con un par de panes para recomponerme un poco. No tengo monedas sueltas para pagar, solo un billete de 10.000 pesos (5 dolares) y la señora tras buscar en su bolsillo por un rato me dice –no te preocupes, ya me lo pagarás a la vuelta- -pero cuando regrese los intereses van a ser mas caros que lo que le debo por el café- le respondo bromeando… se ríe mientras me levanta la mano despidiéndose de mi. Su marido, que esta asando carne en el fuego, también se gira y me desea buen viaje.

Diego me hace mil preguntas por minuto mientras cocino en el jardín de su casa.

Diego me hace mil preguntas por minuto mientras cocino en el jardín de su casa.

Me siento como comenzando un nuevo viaje. Pedaleo con muchas ganas sobre mi nueva compañera de viaje, que sobre el asfalto vuela alcanzando velocidades que me hacen tener más ganas de seguir adelante. Hago muchos más kilómetros por día de los que podía hacer antes a lomos de mi Makalu, el grosor de estas ruedas me ayudan a ello y me siento a gusto. Pero a ratos pienso en Makalu y me pregunto como estará ahora, se quedó en Fusagasugá, en casa de Giovany, una gran persona que me acogió en su casa y que sé, con seguridad, que cuidará de ella y se la hará disfrutar también a quien más la necesite.

Juan administra con su esposa un hospedaje y restaurante, a pesar de ello me dejan un lugar para poner mi casa de tela y me sirven un hermoso plato de sopa.

Juan administra con su esposa un hospedaje y restaurante, a pesar de ello me reciben con un zumo frio en la mano y me prestan un lugar donde poner mi casa de tela sirviendome un hermoso plato de sopa para cenar.

Después de disfrutar de una larga bajada la temperatura poco a poco va ascendiendo a una media de 45 grados. El calor del sol golpea mi espalda y cabeza mientras que el asfalto lo hace rebotar contra mi cara. Llevo en la cabeza un pañuelo enrollado a modo de turbante para protegerme pero no me hace sombra en la cara, y la crema que me unto se me derrite con el sudor….voy empapado, pedalear con esta temperatura se me hace casi insufrible. Al pasar pon un pueblo veo muchos sombreros colgando de un puesto, pregunto su precio, me lo pienso…pero es el presupuesto mío de dos o tres días, y decido seguir así, con mi turbante.

Esta mañana necesito trabajar un poco desde mi oficina.

Esta mañana necesito trabajar un poco desde mi oficina.

Un grupo de niños se lanza al agua desde lo alto de un puente.

Un grupo de niños se lanza al agua desde lo alto de un puente.

Las carreteras se hacen cada día más rectas y largas, los pueblos cada vez distan a más distancia entre sí, los árboles a cada kilómetro son más pequeños, y las sombras a cada metro tienen menos superficie. Poco a poco voy acercándome a la guajira, punto mas al norte de Colombia que hace frontera por el este con Venezuela y que corona el punto más al norte del continente sudamericano en Punta Gallinas.

William vende sandias en un cruce de carretera. Su sonrisa es contagiosa. Bebiendo café al amanecer.

William vende sandias en un cruce de carretera. Su sonrisa es contagiosa. Bebiendo café al amanecer.

Militares custodian  esta parte del recorrido con puestos de control cada pocos kilómetros. Años atrás esta fue una zona de fuerte afluencia de guerrilla y paramilitares y a día de hoy esta altamente custodiada para su control. Al pasar por delante de un militar que se encuentra con su fusil bajo una sombra y vestido como si en el polo norte estuviera, me levanta la mano haciéndome la señal de parar. Freno, le miro, sonrio y le doy las buenas tardes. Dudo de cual serán sus intenciones en un primer momento… se acerca a mi y me dice – ¿no se cansa con todo ese peso y este sol? ¿de donde viene? Comienza a hacerme esa lista de preguntas que por arte de magia es exactamente la misma en todas las personas que me encuentro en el camino, está aburridísimo y quiere matar el rato hablando conmigo. De pronto, mientras estoy contándole que un día pedalee por las playas de Brasil, bajo la mirada al suelo y veo un sombrero de paja en perfecto estado tirado en la cuneta… dudo que sea del militar pero de igual modo corto mi historia sobre mis desventuras en bicicleta y  le pregunto… ¿ese sombrero es suyo?

Ato mi turbante en la parte trasera de la bicicleta y continuo pedalenado bajo el sol, a la sombra de mi nuevo sombrero de paja.

Pedaleando a mas de 54 grados y encontrarse este rincón no tiene precio.

Pedaleando a mas de 54 grados y encontrarse este rincón no tiene precio.

 

 

Un pequeño video de algunas partes del post aqui 

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2 comentarios
  1. luis santiago menendez jeannot permalink

    POR LO QUE VEMOS NO PUDISTE CONTACTAR CON LOS PARIENTES DE LOLA EN BOGOTÁ. FUE UNA PENA PORQUE PENSABAN ORGANIZAR QUE DIESES UNA CHARLA EN EL COLEGIO DONDE TRABAJA CONSUELO, CON LA CONSIGUIENTE COMPENSACIÓN ECONÓMICA. POR LO DEMAS NOS ALEGRAMOS QUE TODO VAYA BIEN. BESOS.

  2. Ramagm permalink

    Que bien que ya estes nuevamente en camino. La magia siempre esta, aunque no la veamos.
    Toda la suerte del mundo en esta nueva etapa. Estamos con vos. Abrazo.

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