Skip to content

Viajar Viajando. Baja California en familia.

El día que renové mi cepillo de dientes o compré unos nuevos pantalones me di cuenta por primera vez que este viaje estaba siendo más largo que ninguno de los anteriores. Las cosas cotidianas de una vida estable se incorporaban a mi día a día como viajero.

Mi madre prometió que vendría a visitarme al menos una vez al año, la última vez que nos despedíamos lo hacíamos junto a mi hermano Fernando en Río de Janeiro y hoy, un año y pocos días después, volvemos a vernos en el aeropuerto de San José del Cabo.

Durante los próximos días recorreremos la península de baja California Bea, mi primo Jose, mi madre y yo. Hemos cargado el coche hasta el último centímetro, y un viaje de 1800km nos espera hasta la ciudad fronteriza de Tijuana.

Conocí a Mariana en la Patagonia, me recibió en Buenos Aires y ahora lo hace en San Lucas. La amabilidad colombiana rebosa junto con su alegría allí donde pasa.

Conocí a Mariana viajando en la Patagonia, me recibió en Buenos Aires y ahora lo hace en San Lucas. La amabilidad colombiana rebosa junto con su alegría allí donde pasa.

Salimos de viaje hacia tijuana. Foto de Instagram.

Salimos de viaje hacia tijuana. Iphone photo.

Pasamos la primera noche en una playa de la costa del Mar Cortés

Pasamos la primera noche en una playa de la costa del Mar Cortés

Mirando por la ventanilla veo los cactus pasar, los paisajes cambian al son de las curvas mientras la música suena agradable. La carretera alterna las costas Pacífica y del Cortés, desiertos y montañas, pueblos históricos y nuevas residencias de Americanos retirados. La variedad en Baja California es parte de su encanto, y movernos en coche nos hace estar atentos para no perdernos detalle.

Siempre es buen momento para parar al borde de la carretera. Jose fotografiando los paisajes del sur de la peninsula.

Siempre es buen momento para parar al borde de la carretera. Jose fotografiando los paisajes del sur de la península. Iphone photo.

La isla Espiritu Santo es un autentico paraiso escondido en las aguas del Mar de Cortés.

La isla Espiritu Santo es un autentico paraiso escondido en las aguas del Mar de Cortés.

La pasion de mi madre por las conchas la lleva a aprovechar hasta los últimos rayos de sol.

La pasion de mi madre por las conchas la lleva a aprovechar hasta los últimos rayos de sol. Iphone photo.

Bea, al igual que yo, siempre tiene que subirse a lo mas alto.

Bea, al igual que yo, siempre tiene que subirse a lo mas alto.

Manuel nació en Sonalá, una zona montañosa de Mexico, y por azares del destino ahora se encuentra viviendo bajo el viejo faro de Guerrero Negro. Almejas como la que sostiene en su mano se encuentran en estas aguas.

Manuel nació en Sinaloa, una zona montañosa de Mexico, y por azares del destino ahora se encuentra viviendo bajo el viejo faro de Guerrero Negro. Almejas como la que sostiene en su mano se encuentran en estas aguas.

A ratos echo de menos respirar el aire que me rodea poniendo los pies sobre la tierra, sentir el calor sobre mi espalda sin aire acondicionado que me refresque, pero cuando paramos el coche y saco una cerveza fría de la nevera del maletero me digo: “Que bien se vive cuando se vive bien”

Estoy de vacaciones, unos dias para viajar viajando, unas vacaciones dentro del viaje. Ahora si que siento que se está convirtiendo en un viaje largo de verdad.

Jose en la cueva de las ventenas. Isla Espiritu Santo.

Jose en la cueva de las ventenas. Isla Espiritu Santo.

El agua del Mar de Cortés es de las mas limpias del planeta, y junto con su arena blanca hacen una maravillosa convinación.

El agua del Mar de Cortés es de las mas limpias del planeta, y junto con su arena blanca hacen una maravillosa convinación.

Despertarse con el sonido de los pelícanos pescando es la mejor melodía de despertador que haya tenido jamás. Iphone photo.

Despertarse con el sonido de los pelícanos pescando es la mejor melodía de despertador que haya tenido jamás. Iphone photo.

Menos asfalto, más sol y ballenas.

“…Todos esos hombres y mujeres que he conocido no son muy distintos a mi. Tenemos exactamente la misma relación con el amor, la felicidad, el placer y todo lo que constituye la base, es decir, lo esencial de la vida.”. Estas palabras las escribe Sebastião Salgado en su libro “De mi tierra a la tierra” y hoy, mientras el sol asoma tras los campos de maíz que arropan la pequeña carretera por la que pedaleamos, las comparto con Bea.

Hemos dejado la histórica ciudad de Oaxaca a nuestra espalada y ahora recorremos una carretera rural que nos lleva hacia Cuernavaca.

James

James es un viajero ciclista que sigue mi viaje a través de internet, ahora esta en Oaxaca viviendo, y nos abre las puertas de su casa para descansar y disfrutar de la ciudad.

Mariel (derecha) es seguidora de mi blog desde que TVE1 contó mi historia, hoy me recibe junto a su hermana Maria Cristina y su tio Arturo en la mejor panadería de Oaxaca, Bamby.

Mariel (derecha) es seguidora de mi blog desde que TVE1 contó mi historia, hoy me recibe junto a su hermana Maria Cristina y su tio Arturo en la mejor panadería de Oaxaca, Bamby.

El sol pinta de colores y sombras el paisaje que cae sobre nuestras cabezas con fuerza durante la mayor parte del día.

Avanzamos despacio, sin ninguna prisa por llegar a ningún sitio a descansar, porque en esta parte del camino, dormir esta siendo una maravillosa facilidad. Las personas nos reciben con las puertas de sus casas abiertas, dispuestas a compartir, a ofrecer.

Benedicto (centro) y Cresencia (izq) junto con su hermano nos ofrecen su casa y un abundante plato de comida para pasar la noche.

Benedicto (centro) y Cresencia (izq) junto con su hermano nos ofrecen su casa, un abundante plato de comida y fuego para pasar la noche.

Cresencia y su hija frente al fuego mientras compartimos la noche con historias.

Cresencia y su hija frente al fuego mientras compartimos la noche con historias.

"Poneros donde querais y descansar, si necesitais algo no teneis nada más que pedirlo..." nos dice Adolfo al llegar a su casa.  Que más podemos necesitar aqui...

“Poneros donde querais y descansar, si necesitais algo no teneis nada más que pedirlo…” nos dice Adolfo al llegar a su casa. Que más podemos necesitar aqui…

Al final de una gran  bajada comienza una gran subida, miramos a un lado y vemos una casa. Es la casa de Florencia, una señora que apenas puede escuchar y ver pero que no duda en darnos un rincón para descansar.

Al final de una gran bajada comienza una gran subida, miramos a un lado y vemos una casa. Es la casa de Florencia, una señora que apenas puede escuchar y ver pero que no duda en darnos un rincón para descansar.

Juan y Socorro tienen una pequeña tienda al borde de la carretera. Cenamos juntos, y dormimos bajo un techo esta noche.

Juan y Socorro tienen una pequeña tienda al borde de la carretera. Cenamos juntos, y dormimos bajo un techo esta noche.

La entrada en Cuernavaca, como en todas las ciudades, es bastante difícil. Es una inmensa ciudad cercana a la gran capital del país, y más complicado que entrar, será salir. Cientos de kilómetros de autopistas nos quedan para terminar de atravesar esta parte del país antes de cruzar en barco a la península de baja California, desde donde afrontaremos los últimos kilómetros hacia la frontera con EEUU en Tijuana.

Finalmente tomamos la decisión de dar un salto en el trayecto, tomar un autobús nos va a ahorrar muchos días de asfalto entre miles de coches y camiones que circulan por las autopistas, y un cambio de paisaje y ritmo nos ayudará a enfrentar el viaje de un modo más llevadero para estas primeras etapas que realiza Bea. A si que de golpe y porrazo, tras una noche durmiendo en el asiento de un autobús, estamos en Mazatlán.

El clima, el acento, el paisaje… seguimos en el mismo país pero todo cambia de repente. Montarnos en la bicicleta de nuevo nos pone muy contentos y con todas las ganas del mundo comenzamos a rodar hacia el Sur. Allí nos espera mi amiga Mariana, que tras haberla conocido en la Patagonia y compartido meses después unos días en Buenos Aires, ahora nos encontraremos en la Baja California… que pequeño es el mundo en bicicleta.

Volvemos a sentir el olor a mar, el Oceano Pacífico se abre ante nosotros en un paisaje dominado por el sol y el color tierra. Las ballenas saltan a escasos metros de la costa mientras preparamos café por la mañana. Recorremos la costa oeste, y los atardeceres son, junto con estos inmensos mamíferos, la esencia de esta parte del camino.

Primera noche en Baja California. Playa, ballenas y atardecer son los ingredientes de esta península mágica.

Primera noche en Baja California. Playa, ballenas y atardecer son los ingredientes de esta península mágica.

Dormir bajo las estrellas con sabor a mar es, sin duda, una de mis cosas favoritas al viajar.

Dormir bajo las estrellas con sabor a mar es, sin duda, una de mis cosas favoritas al viajar.

Caminos de arena que llegan a las mejores playas.

Caminos de arena que llegan a las mejores playas.

Nuestra segunda noche en esta península fue simplemente de postal.

Nuestra segunda noche en esta península fue simplemente de postal.

Podeis ver un pequeño video de este post pinchando aqui

Vamonos a Mexico, o al fin del mundo.

He hablado muchas veces de las personas que me encuentro en el camino.

Para mi viajar es conocer, compartir, y las personas que habitan los lugares que recorro son la esencia del paisaje. Gracias a ellos conozco las historias, y es que ellos son la historia. Porque un país son las personas que habitan en él, las personas que trabajan con sus manos y festejan las tradiciones; nada que ver tiene en todo esto el gobierno que puertas afuera le pone rostro a los colores de una bandera.

Pero también me encuentro con viajeros que como yo recorren el mundo a pie, en bicicleta, autostop, autobuses… mentes inquietas que desean sentir la tierra bajo sus pies. Estas relaciones son intensas. En apenas unas horas puedo depositar la confianza más absoluta sobre esa persona que acabo de conocer. Estoy sensible a cualquier hecho que acontece, mi corazón receptivo a la belleza más inapreciable, y mi persona, que es el la más auténtica que yo mismo haya podido conocer algún día, se entrega de lleno ante cualquier instinto. Y es que viajar en solitario te ofrece la oportunidad de florecer por dentro sin más contaminación que tus propios perjuicios. Es por esto que las relaciones con otros viajeros son completamente reales, y la fusión llega a ser en muchas ocasiones perenne en el tiempo

Asi un viaje se va llenando poco a poco de maravillosas despedidas, aunque no siempre es asi.

En la casa donde nos encontramos acogidos realizan un curso de cocina al que Be es invitada para preparar un plato español.

En la casa donde nos encontramos acogidos realizan un curso de cocina al que Be es invitada para preparar un plato español.

Un día conocí a Bea, 5 días antes de tener su vuelo de regreso a España, y entre volcanes y cafés al calor del fuego pasaron los días. Su avión se fué mientras nuestras cabezas, posadas sobre la hierva mirando al cielo, soñaban con infinitas carreteras que nos llevaban hacia el norte del mundo, y ahora, unas semanas después, os lo cuento todo desde México.

No hay más que desear hacer algo para que el mundo se ponga de tu parte.

Salimos a comprar algo de comer en una las numerosas tiendas que se extienden a lo largo de la calle y una bicicleta con el cartel de se vende estaba apoyada en la puerta de una casa. A tan solo dos casas de la que nos encontrábamos! Un señor la había traido de EEUU y quería deshacerse de ella. Por 250 dolares nos la llevamos y regresamos a casa con pan, verduras y una bicicleta que iba a dar la vuelta al mundo.

Dos días después estábamos pedaleando a favor del viento cuesta abajo rumbo a la costa Pacífica.

Al llegar a la frontera de Mexico siento un maravilloso hormigueo en el estomago. Me sigue maravillando aun a dia de hoy cada frontera que cruzo pedaleando, y ésta me produce una sensación agradable que es muy difícil de explicar.

Frontera de Guatemala con Mexico.

Frontera de Guatemala con Mexico. Instagram Photo.

Natividad nos ofrece su casa para pasar la noche de intensa lluvia. Amanece soleado.

Natividad nos ofrece su casa para pasar la noche de intensa lluvia en Mexico. Amanece soleado.

Hoy duermo frente a la iglesia de un pequeño pueblo, bajo un inmenso arbol.

Hoy dormimos frente a la iglesia de un pequeño pueblo, bajo un inmenso árbol.

Anita, Denis y Noé nos acogen en un su casa de Mapastepec a través de la comunidad de warmshower

Anita, Denis y Noé nos acogen en un su casa de Mapastepec a través de la comunidad de warmshower

La carretera es recta, sin cuestas, y un amplio arcén me permite viajar en paralelo con Bea. Podemos contarnos historias, escuchar juntos los podcast que nos descargamos con la señal wifi de la última gasolinera, o incluso pedalear en silencio. De repente una explosión interrumpe la calma. Mi rueda trasera se ha reventado quedando completamente inservible a pesar de mis numerosos intentos de hacer un apaño para seguir adelante…

Mi Schwalbe Marathon se revienta a los 2000 km de uso... no se que pensar.

Mi Schwalbe Marathon se revienta a los 2000 km de uso… Iphone photo.

Por suerte la rueda se me revienta frente a una parada de autobus y como ha salido el sol aprovechamos para poner la ropa a secar.

Por suerte la rueda se me revienta frente a una parada de autobus y como ha salido el sol aprovechamos para poner la ropa a secar.

La temporada de lluvias está llegando a su fin pero se despide por todo lo alto con dos semanas de intensa agua. Apenas sobrevive algo de ropa seca y es que a pesar de tener alforjas impermeables el calor que envuelve el ambiente produce una humedad que penetra por cualquier lugar. Los pies y las manos se me arrugan y por la mañana mi cuerpo se estremece cuando me pongo de nuevo la camisa mojada del día anterior.

La última lluvia se despide sobre mi espalda justo antes de llegar a los bomberos de Juchitan.

4 dias de lluvia intensa continua deja nuestra ropa completamente mojada.

4 dias de lluvia intensa continua deja nuestra ropa completamente mojada. En casa del warmshower Roro tratamos de secarla.

Roro ha tenido que irse a la escuela y es Lupita quien me sonrie frente a la camara con su hijo antes de despedirnos.

Roro ha tenido que irse a la escuela y es Lupita quien me sonrie frente a la camara con su hijo antes de despedirnos.

En los bomberos de Juchitan coincidimos con otros viajeros, tenemos vecinos.

En los bomberos de Juchitan coincidimos con otros viajeros, tenemos vecinos.

Karla y André son de Brasil y llevan 2 años dando un paseo por el mundo en sus bicis

Karla y André son de Brasil y llevan 2 años dando un paseo por el mundo en sus bicis

Un cruce hacia la derecha me lleva ahora por carreteras de montaña hacia el centro del país, dejo atrás la costa, el calor, la humedad… y me dirijo de lleno hacia las montañas. El paisaje va cambiando con el paso de las curvas y poco a poco los cactus comienzan a dominar el paisaje.

Buenos dias

Buenos dias

Pedaleando por las montañas del estado de Oaxaca.

Pedaleando por las montañas del estado de Oaxaca.

La cumbre del volcán. Guatemala.

Me despierto con los primeros rayos de sol que entran por la claraboya del techo de madera. Mi cuerpo, envuelto en el saco de dormir, se estira al tiempo que rota para posarse sobre la espalda. Abro los ojos despacio y con las manos bajo mi cabeza suspiro en silencio mirando hacia la luz. No se que día de la semana es, pero para mi es Domingo.

Bajo al sótano a por palos secos y enciendo el fuego en la cocina de leña para hacer café y tostar pan. Hace frío y estar junto al fuego me sienta bien.

Estoy en la casa de Carl, un Warmshower de origen estadounidense que vive en Guatemala desde hace más de 30 años. Su casa está a un kilómetro de aquí, pero esta cabaña de madera en la que me encuentro es un regalo que le brinda a los viajeros ciclistas que disfrutan de su hospitalidad en su paso por este montañoso país de Centroamérica.

Elisabeth y Juan me han ofrecido un lugar donde descansar y ahora, a primera hora del día, desayunamos.

Elisabeth y Juan me han ofrecido un lugar donde descansar y ahora, a primera hora del día, desayunamos.

Arboles inmensos a la vera del camino que me obligan a descansar un rato bajo sus ramas.

Arboles inmensos a la vera del camino que me obligan a descansar un rato bajo sus ramas.

La parte más cálida de Guatemala está en las personas que me encuentro en el camino y me abren su casa.

La parte más cálida de Guatemala está en las personas que me encuentro en el camino y me abren su casa.

Mi idea era descansar un día y seguir mi camino hacia el norte, pero no pude rechazar su oferta de escalar los volcanes de los alrededores y dormir rodeado de su más de 100 especies de árboles que tiene plantados en su jardín. Además no voy a estar solo, mañana llegan tres Palentinos que viajan por Guatemala y disfrutan tanto como yo subiéndose a lo más alto para mirar al horizonte.

Sigue siendo época lluviosa y el agua nunca falta a su cita de la tarde. Madrugamos mucho para poder subir los volcanes y a las 4 a.m ya estamos al pie del volcán y comenzamos la ascensión bajo la luz de nuestras linternas. Llegar al cráter con el cielo despejado, a mas de 4000 msnm, es un regalo con más de 10 volcanes en el horizonte para disfrutar.

Una familia baja del bosque con leña para su cocina.

Una familia baja del bosque con leña para su cocina.

Miro hacia el sur, donde días atrás pedaleaba por cuestas verticales que me hacían dar el máximo de mis posibilidades. Recuerdo como mirando hacia arriba veía lo alto de los volcanes como inalcanzables, y hoy, sin haber sido abatido por el cansancio sonrío mirando hacía abajo. Giro mi cabeza, y tornando mi mirada hacia el norte imagino mis próximos días en mi camino hacia Mexico.

Sobre la cumbre del volcán  Tajamulco, a 4220 msnm, me encuentro con ella, no recuerdo su nombre, pero a sus 15 años disfruta subiendo a la cumbre del volcán que descansa sobre su casa.

Sobre la cumbre del volcán Tajamulco, a 4220 msnm, me encuentro con ella, no recuerdo su nombre, pero a sus 15 años disfruta subiendo a la cumbre del volcán que descansa sobre su casa.

Fátima, Millán y Bea sobre la cumbre del volcán Santa María.

Fátima, Millán y Bea sobre la cumbre del volcán Santa María.

Guatemala-8

Volcán Santa María, Guatemala.

La familia Parada. El Salvador.

Cruzo temeroso y a la vez expectante la frontera de Nicaragua con Honduras. Estos últimos días la gente me ha estado advirtiendo de los peligros que ofrece este país… y es que si ves la noticias que emite la televisión yo también llegaría a creerlo.

Con todo lujo de detalles macabros la gente trataba de disuadirme en mi idea de atravesar los países de Honduras, El Salvador y Guatemala con mi bicicleta, llegando en algún momento a replantearme si debía o no hacerlo.

Finalmente pedaleo mis primeros metros por este nuevo país atento a todo lo que sucede a mi alrededor, y aferrado a mi bicicleta avanzo camino por el arcén de la carretera. Una sonrisa, un saludo alegre, un grito de animo, otra sonrisa, un bocinazo acompañado de una mano saliendo por la ventanilla… todas las sensaciones que voy encontrando en el camino van haciendo relajar mi cuerpo. Estoy cruzando Honduras por el sur y tan solo 140 km después ya he alcanzado la frontera con El Salvador.

Carretera del Litoral en El Salvador

Carretera del Litoral en El Salvador

Me siento muy tranquilo recorriendo esta carretera que bordea la costa. La gente alegre a mi paso me saluda en inglés gritando un –jai gringo- (lo escribo con “jota” porque la pronunciación con la que me lo dicen se parece más al alemán que al inglés) y en ocasiones paro a compartir con ellos un rato. Hablamos en español, como es normal, pero al despedirnos me dicen… -Thank you, bye!- es algo muy curioso, no acaban de creer que mi lengua materna sea el español e igualmente al despedirse lo hacen en inglés como para agradarme despidiéndose en mi idioma con las pocas palabras que saben.

Elisabeth me invita a probar sus maravillosas pupusas de frijol con queso.

Elisabeth me invita a probar sus maravillosas pupusas de frijol con queso.

Keily Verenice es la hija de Elisabeth.

Keily Verenice es la hija de Elisabeth.

José realizó un viaje en bicicleta desde Montreal hasta su natal Salvador donde ahora vive con su familia.

José realizó un viaje en bicicleta desde Montreal hasta su natal Salvador donde ahora vive con su familia.

El sol poco a poco va escondiéndose en el horizonte mientras mis ojos van atentos a cualquier detalle que pueda ofrecerme un lugar tranquilo donde poder descansar. Estoy a menos de 10 km de la ciudad de Zacatecoluca, por donde no quiero verme pedaleando a estas horas tan avanzadas del día.

De pronto un “hola” lejano hace girar mi cabeza hacia la izquierda encontrándome unas sonrisas esplendidas que agitan el brazo a modo de saludo. Devuelvo la sonrisa y el saludo mientras los arboles cortan la mirada y regreso mi vista al frente. 3, 2, 1… y aprieto mi frenos a fondo para detener a Tatacoa y darme la vuelta. -Este va a ser un buen lugar- me digo.

–Hola! Digo desde lejos mientras apoyo mi bicicleta sobre mi palo de madera. Una de las mujeres se acerca despacio hacia mi mientras le explico tranquilamente que estoy buscando un sitio donde pasar la noche.

15 minutos después estoy sentado entre ellas con una taza de café en la mano. Me preguntan un montón de cosas sobre mi viaje y yo poco a poco les hablo de mi, de mis hermanos, de mis padres, de mi entorno… a cada rato que pasa vamos disfrutando más de la conversación y comienzan a bromear conmigo. –aquí somos todas solteras- me dice una –mira aquí esta mi prima de 18 y mi tía de 22- me dice mientras señala a las abuelas de la familia que superan ya los 85 años.

Poco a poco empiezan a llegar el resto de los miembros, y cuando me quiero dar cuenta somos más de 35 personas riendo y compartiendo historias.

Observo como cada persona que llega va a saludar a la abuela Amanda, ella esta sentada en un rincón, sin apenas hablar, pero su presencia genera una atracción maravillosa.

Con el paso de las horas cada uno se va retirando a las casas que rodean la casa principal. Dentro del mismo terreno cada familia perteneciente a la familia tiene su pequeño hogar. Finalmente me quedo con Amanda sentado en el porche.

Amanda posa con parte de su familia detrás en su casa.

Amanda posa con parte de su familia detrás en su casa.

Descubro con cada palabra que pronuncia un pasado lleno de crueles historias marcadas firmemente por la guerra civil. Una opresión por parte del gobierno hacia el pueblo que llevo a los campesinos a levantarse en armas formando la guerrilla. En esta guerra Amanda perdió a tres de sus hijos además de otros familiares. Me cuenta como un día tuvo que salir de su casa corriendo porque la “brigada de la muerte” venia hacia allí. Ella consiguió salvarse por azares del destino pero sus familiares, animales y todo lo que tenia latidos en aquel hogar fue brutalmente asesinado, su casa quemada.

Me narra gran cantidad de historias que parecen ser casadas del guión de una película, pero que en sus ojos, y en la rabia con las que las cuenta, veo la absoluta sinceridad de todas sus palabras. Historias que forman parte de cualquier guerra, historias que hacen pensar en que prioridades tenemos como humanos en la vida para vernos embaucados en situaciones tan atroces como estas.

Hoy Amanda es cuidada cariñosamente por sus más de 90 nietos y bisnietos, y por toda su familia, entre ellos, están las tres nietas hijas de aquellos hijos suyos asesinados aquella horrible noche.

Me encanta la energía que desprende, y disfruto mucho escuchándola hablar.

Los niños juegan juntos a la pelota, parece el patio de un colegio, entre los primos son unos 12 los que comparten su día a día. Por una noche me hacen formar parte de esta maravillosa historia del ahora, me hacen sentir como en casa, y por la mañana, cuando después de acabar el desayuno que tan amablemente me han servido, me da una pena increíble despedirme. Han sido muchas las despedidas que he tenido a lo largo del viaje, y a pesar de ello nunca me he acostumbrado a ellas, pero hoy siento que es algo especial. Salgo pedaleando con un nudo en la garganta, no quiero avanzar… pedaleo despacio para sentir que no me alejo de aquel lugar. En realidad no estoy triste, si no todo lo contrario, hoy sigo mi camino un poquito más feliz.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 378 seguidores